Una mañana igual a cualquier otra en Piedras Gordas. Fría y rodeada de una neblina espesa. Son las 5:00 a.m. Félix Erasmo Arcia, disfruta muy lentamente cada sorbo de café, recién hecho y cultivado en su propio patio.
Pantalones remangados al tobillo, camisa de trabajo sucia y ajada; denotan quizás más de una semana de uso. Antes de empuñar su machete, coloca sobre su cabeza lo que por varias décadas le ha representado el sustento de él y su familia. Un sombrero finqueño.
Piedras Gordas, perteneciente al distrito de La Pintada, provincia de Coclé, ubicada a 30 minutos de la Interamericana, forma parte del origen del “Sombrero Pintado”. Una zona 95% artesanal, poblada por unas 300 personas fieles conservadores de su cultura.
La confección de esta artesanía ha sido transferida de generación en generación. Tiempos difíciles se pasaron aquellos años cuando la materia prima para su confección crecía de manera silvestre. Innumerables riesgos había que sortear en una amplia zona boscosa, hoy Parque Nacional.
“Cada vez era más difícil conseguir la bellota, junco, pita o chonta….su gran explotación la puso en peligro de extinción”, dijo Betsilda Pérez, artesana.
Normalmente estas fibras naturales son propias del clima tropical húmedo. Para dar el color oscuro de sus bandas características, se utiliza la planta "chisná", cuyas hojas se hierven junto a las fibras que han de ser teñidas.
El sacrificio y dedicación que Pérez le imprime a la elaboración de cada sombrero, no era retribuido con el fruto de su venta, pues los distribuidores, que aprovechaban ese talento, lo adquirían a precios irrisorios para posteriormente quintuplicar su precio en el mercado.
El Sombrero Pintado es un accesorio típico y tradicional de los panameños. No debe confundirse con el sombrero Panamá, el cual fue popularizado en este país durante la fiebre del oro de California.
Comúnmente se le vincula con el hombre del campo, que suele llevarlo durante sus labores diarias. También es popular su uso durante festividades populares y presentaciones de conjuntos musicales típicos y ballets folclóricos panameños.
Puede ser utilizado tanto por hombres como por mujeres. También es llevado como prenda de vestir en una ocasión de gala y del día a día, ya que no trastoca la costumbre o el patrón folclórico del uso del sombrero tradicional.
No existe hasta ahora un proceso industrial para su confección; todo se hace a mano, mediante técnicas pasadas de generación en generación, explica Arcia. La confección de sombreros se da mayormente en las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas.
La calidad del Sombrero Pintado se determina por el número de vueltas que este posee; así, hay sombreros ordinarios de 15 vueltas hacia abajo, y finísimos de 16 hasta 24 vueltas que serían los más costosos. Por ejemplo, un sombrero pintado de 16 vueltas empieza en unos B/.150.00 y puede llegar hasta B/.500. Varía en la habilidad del tejedor y en su tiempo de confección.
Si algo fueron aprendiendo los artesanos, fue que la materia prima no debía ser cosechada antes de los tres años, ya que todo su follaje tendía a morirse, momento aquel en que la planta comenzaba a producir las semillas para su reproducción.
Con el interés de conservar la tradición y mejorar la calidad de vida de estos artesanos, el Ministerio de Comercio e Industrias destinó para este año B/.16,741.00, para aumentar la producción de parcelas demostrativas de las principales plantas artesanales que producen fibra vegetal, utilizada como materia prima para fabricación de artesanías, en el sector norte de la provincia de Coclé.
|Los fondos en mención se invertirán en las comunidades de Bajo Grande, Marta, El Higuito, Toabré, Membrillo, San Pedro y Sofre.
“Queremos que los artesanos aprendan las técnicas agronómicas de las plantas sembradas, tales como bellota, junco, pita, chonta y otras, para posteriormente aplicarlas en sus propias parcelas individuales”, expresó el Ministro de Comercio e Industrias, Roberto Henríquez.
Durante la implementación del proyecto ya se han establecido seis parcelas artesanales demostrativas y 40 individuales localizadas en las comunidades de Machuca, El Copé, Piedras Gordas, El Palmar, San Pedro y Sofre.
Hoy día, Erasmo Arcia y Betsilda Pérez, junto a otros artesanos del Norte de Coclé, se muestran agradecidos con el proyecto que felizmente desarrolla el Ministerio de Comercio, pues no solo les enseñó a sembrar sino a conservar ese recurso natural vegetativo tan valioso.
“Hemos aprendido a cultivar, trasplantar y mantener estas plantas en buen estado. Cuando llega su tiempo de cosecha, involucramos a toda la familia para que aprenda y tener así una fuente de ingreso fija”, manifestó Arcia, durante una demostración pública que se realizó en Piedras Gordas.
Para este año 2011 la institución ha proyectado la construcción de cinco parcelas demostrativas, 15 individuales, dos viveros de plantas artesanales, compra de herramientas y mantenimiento de las parcelas demostrativas que ya están en producción.
Así, esta gente afable, 95% artesana, en la comunidad de Piedras Gordas, continuará transfiriendo esta bella herencia con el transcurrir de los años.